OPINIÓN | Las lágrimas del Municipal de Llagostera | 22/06/14

Cuando terminó el partido en el Municipal de Llagostera que muchos querrán olvidar pero nadie podrá, rabia, ira, lamentaciones y porqués se apoderaron de seguidores y jugadores del Nàstic. Más de 1.000 aficionados granas se desplazaron hasta el pueblo gerundense, pero todo lo que se llevaron de vuelta a Tarragona fue decepción e impotencia.

La impotencia de los "y si..." y de los "por qué..."


¿Por qué fue tan cruel el fútbol? Después de diecisiete partidos sin perder, los seguidores y jugadores tarraconenses acabaron abatidos y llorando sobre la superficie artificial del Municipal. La incredulidad de tal crueldad fue máxima. La previa, el transcurso y el desenlace del partido hicieron que el balón tuviese poco protagonismo. La polémica de las entradas que ambos clubes tramitaron fatal, una agresión de Oriol Alsina a Josep Mª Grau -según explica el periodista Joan Alfons López, una agresión de un seguidor al lateral del Nàstic Juanjo que tenía a pocos centímetros por culpa de las dimensiones del campo o provocaciones de algunos aficionados locales que tuvieron respuesta en un sector de la afición visitante desencadenando en una sucia batalla sobre el césped que atajaron los precipitados Mossos d'Esquadra.

Esta vez, los granas no pudieron sobreponerse a las adversidades. Imagen: Daniel Gallego | Blog del Nàstic
¿Y si todo hubiese sido diferente? El Llagostera supo hacer de su campo la mejor arma. Durante esta semana ha tomado protagonismo en Tarragona algo que no es nuevo: Oriol Alsina no es entrenador y actúa como tal y el Municipal no garantiza la integridad física de los protagonistas, y todo ello ante la vista gorda de la RFEF. Todo esto, pero, poco o nada influyó con el resultado que acabó reflejando el marcador. El error del Nàstic, probablemente inevitable, fue entrar en la polémica, ser parte de ella.

Las lágrimas de la unión


Sería inútil alentar a la masa social del Nàstic a pensar en la próxima temporada, porque no lo harán. Son días de lamentaciones para la hinchada grana, que sentirán la máxima crueldad del deporte cuando vean las celebraciones y júbilo llagosterense repetido una y otra vez en los medios de comunicación. De lamentaciones e impotencia cada vez que escuchen la exaltación orgullosa de la humildad, al recordar que ellos la han sufrido.

Imagen: Nàstic.
Pero las situaciones negativas unen. Las lágrimas crean fuertes lazos de unión. Ayer en el Municipal de Llagostera, muchos aficionados granas no hicieron sino ratificar su sentimiento hacia esos colores, y fueron testigos de un nuevo hermanamiento entre afición y jugadores

"El dolor es pasajero, el orgullo es para siempre".

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