REPORTAJE | Nàstic año 2013: un año completo en la Segunda B | 26/12/13

Semana sí semana no, los jugadores del Gimnàstic de Tarragona pasaron el año dos mil trece acostumbrándose a terminar los partidos con el caucho del césped artificial en las botas ­y olvidándose del olor al césped recién regado, dejando atrás los grandes y curtidos en mil batallas estadios de toda la geografía española y sustituyéndolos por pequeños, humildes y acogedores campos del territorio de habla catalana donde el equipo visitante necesita sangre y sudor para -sólo en algunas ocasiones- sentirse cómodo. 


No son estadios grandes con un reluciente y natural tapete verde y que cada día se sienten más vacíos y olvidados por una afición ahogada por la situación económica. No es territorio de estrellas que sueñan con la Liga BBVA. No son aficiones acostumbradas a ver cámaras de televisión que retransmiten en directo desde su campo para las cadenas que se nutren del fútbol en las tardes sabáticas. Son -pocos pero fieles- seguidores, que se resisten a dejarse llevar por las masas del deporte rey y disfrutan con el fútbol modesto. Son jugadores en su etapa inicial o final de sus vidas futbolísticas. Son campos pequeños con gradas prefabricadas o de cimiento. Es la Segunda División B, a cuya esencia está en pleno proceso de adaptación el equipo grana, pero de cuyas garras desea escapar con rapidez.

El efecto del mercado invernal 

Los años se comienzan con propósitos positivos y sobretodo, ganas de ir a mejor. “Año nuevo, vida nueva”, se suelen decir a sí mismos los más optimistas. Y el fútbol no es menos. El mercado de invierno en muchas ocasiones pasa desapercibido para aquellos equipos en que todo va viento en popa, pero para los conjuntos que han sufrido durante la primera ronda del campeonato es esencial. La directiva del Nàstic dio salida a un importante número de jugadores con la intención de refrescar la plantilla y así acercarse a los puestos de playoffs que tan lejos quedaban. Seis hombres dejaron la disciplina grana durante las fiestas navideñas: Joseba Arriaga, Rodri, Jon Uriarte, Calderón con rumbo a Cádiz, Dani Quintana se marchó a tierras polacas y Eloy Gila triunfa en Llagostera desde entonces.


Las incorporaciones fueron menos, concretamente cuatro, pero se encargaron dieron una bocanada de aire frío en el vestuario y revolucionaron al equipo. Estos cuatro fichajes fueron: Jesús Perera, procedente del Atlético Baleares, Javi Martínez del Orihuela, Arnau Tobella del Sant Andreu y la cesión hasta el final de temporada de Marc Martínez por parte del Huesca. Las incorporaciones, que se hicieron rápidamente un hueco en el once titular, tardaron en verse en el Nou Estadi -aunque después jugaron tres jornadas seguidas allí (0-0 ante el Orihuela, 4-0 ante el Espanyol B y 5-1 ante el Villarreal B) porque tras el parón navideño jugaron dos jornadas consecutivas como visitantes (0-0 en El Collao y 1-3 en Paterna). Tras estas grandes sensaciones ante los dos filiales, el Nàstic y su afición pusieron rumbo al Camp del Centenari de Badalona en busca de la tercera victoria consecutiva, pero no lo consiguieron (2-2) y una semana después la racha positiva parecía haberse acabado (1-2 ante L'Hospitalet). Lo que nadie sabía es que aquello sólo había sido un adelanto de lo que iba a ocurrir.

La esperanzadora racha 

Binissalem, Mallorca B, Atlético Baleares, Levante B, Yeclano, Prat, Reus Deportiu y Sant Andreu fueron los ocho equipos que no pudieron hacer nada ante el ciclón en que se convirtió el equipo tarraconense tras una dolorosa derrota ante L'Hospitalet que sirvió para darle alas a los hombres, por aquel entonces, entrenador por Javi Salamero. Hacía cuatro años que los tarraconenses no conseguían encadenar tres victorias consecutivas, quedándose siempre a las puertas de hacerlo. Pero en esta ocasión fue diferente: la fortuna que siempre le faltaban a los granas, comenzó a llegar durante estas jornadas -véanse penaltis que decidieron encuentros-. 



Aquellos partidos que acababan moribundos de goles pasaron a ser decidios por jugadas en las que la fortuna sonreía a los de Tarragona, aquellas jugadas en las que el esférico se marchaba rozando el palo, en estas ocho semanas gloriosas para el Gimnàstic se colaban por la línea de gol. “Dinámica positiva” fueron las palabras más usadas en los aledaños del Nou Estadi para definir el estadio de gracia en el que se sumergió el equipo y que alimentaba con sus propias victorias. Fue un inmejorable mes de marzo gracias al cual se revivió la ilusión por el ascenso que se había perdido a inicios de temporada. Ocho jornadas que sirvieron para cubrir con un tupido velo la horrenda primera vuelta y poner rumbo a los playoffs de ascenso, que semana tras semana quedaban más cerca.

Un final de temporada para olvidar 

En la trigésimo séptima jornada el Gimnàstic visitó el siempre complicado Municipal de Llagostera, arropado por medio millar de aficionados que se desplazaron hasta las comarcas gerundenses, con la intención de hacer historia, ya que el máximo de victorias consecutivas de toda la historia grana eran ocho y los de Salamero iban en busca de la novena para dormir en la cuarta plaza. Pero todo lo que sube baja, y el Gimnàstic bajó de las nubes el sábado 14 de abril, en una tarde negra. Los tarraconenses no rindieron como lo habían hecho semanas atrás y un más que discutible arbitraje fueron los ingredientes perfectos para que Enric Pi despertase al Nàstic del sueño desde el punto de penalti.


Las últimas cinco jornadas -con una media de 0'6 p/j- fueron para olvidar. Toda la euforia del mes de marzo se convirtió en decepción por haber dejado escapar una oportunidad histórica para ascender habiendo hecho una segunda ronda de lujo. Se aprovecharon de este estado desolador equipos de la zona baja que buscaban la permanencia cuando los tarraconenses aún tenían remotas opciones de ascenso (1-3 ante el Constància y 1-1 en Ontinyent) y conjuntos que luchaban por los primeros puestos (2-2 ante el Olímpic, 2-0 en Manises y 1-1 ante el Alcoyano). De este modo, la temporada 12/13 terminó como la anterior, con los más fieles explicándoles a amigos y conocidos cómo tenían fuerzas de ir al estadio cuando las matemáticas eran crueles. 

Otro proyecto sin resultados 

Lavado de cara considerable el que sufrió el vestuario grana durante el verano. Uno tras otro, trece jugadores dejaron la disciplina tarraconense y una docena se incorporaron a ella. Se marcharon: Mairata, Eugeni, Virgili, Aarón Bueno, Perico, Bezares, Tobella, Ñoño, De Lerma, David Haro, Joel Coch, Sergio y Marc Martínez terminó su cesión mientras que Rubén Pérez se quedó sin ficha. Sus puestos los ocuparon Verdú, Xavi Molina, Giner, Rocha, Beñat, Reina, Juanjo, Querol, Lago Júnior, David Sánchez, Jesús Rubio y Pablo Marí. El cambio, probablemente, más importante se dio en la banqueta, donde la directiva cesó a Javi Salamero y Jesús Mari Serrano para dar entrada pocos días después al hasta entonces equipo técnico del eterno rival, el Reus Deportiu, Santi Castillejo como entrenador, acompañado por Javi García, Miquel Aguza y el ya vinculado con el Nàstic Adolfo Baines.

El proyecto era ambicioso, debía serlo para cumplir con el que era -y sigue siendo- el objetivo del equipo para la temporada 13/14, luchar por la primera posición. Para entrar en la pugna por el liderato -véanse las temporadas de Llagostera o Atlético Baeleares- el margen de error es mínimo. El estreno ante su afición de nuevo ilusionada y con él la primera jornada de temporada comenzó con mal pie para los granas contra otro equipo candidato a los puestos de playoffs de ascenso (1-2 ante el Lleida Esportiu). Pese a que después consiguieron encadenar dos victorias consecutivas en competición liguera, la racha no duró demasiado más y los de Tarragona cayeron en una debacle de empates y derrotas maquilladas con alguna victoria aislada, en resumen, números insuficientes para pasar de la zona media. 


Se comenzaba a rumorear una posible destitución de Castillejo, porque este es un equipo que necesita resultados rápidos. La afición grana estaba y -parece- estará siempre dividida entre los partidarios de crear un proyecto con sólidas bases que dé sus frutos al cabo de meses y que sirva para asentar a un entrenador en el banquillo local del Nou Estadi y los que prefieren ver desfilar hombres por esta plaza por miedo a que la reacción llegue cuando ya sea demasiado tarde. Una derrota en el campo del colista (2-0 en el Camp del Centenari) obligó a la directiva grana a optar por la segunda opción, antes de que el fuego de las plazas de descenso a Tercera comenzasen a quemar a jugadores y afición. Con el derbi tarraconense a la vuelta de la esquina, el lunes 4 de noviembre -recién terminada la décimo segunda jornada- el Consejo de Administración anunció el cese de Santi Castillejo como míster del Gimnàstic. 

Moreno sigue invicto en liga

En la misma nota informativa en que el servicio de prensa del club informaba de la destitución de Castillejo, se daba a conocer el nombre de su substituto, el masanasero Vicente Moreno. Con la única experiencia como entrenador en el Xerez CD, el ex jugador del mismo equipo andaluz había salvado a los azules del descenso a la Segunda B, por lo que parecía cumplir el modelo de hombre que se buscaba en la secretaría técnica.


Entre las seis jornadas comprendidas desde su debut -la décimo tercera- y la última antes del parón navideño -la décimo novena- el Gimnàstic aún no ha pisado los puestos de promoción de ascenso (de hecho, aún lo ha conseguido ni una sola vez desde que descendieron en la temporada 11/12). Pero por otra parte, el equipo de Tarragona está en clara línea ascendente y Moreno aún no conoce la derrota en liga, pues estos son sus resultados: 1-1 en Inca, 2-2 ante el Reus Deportiu, 0-0 en Llagostera -los granas fueron el primer equipo que con este empate arañaron un punto del Municipal-, 2-1 ante el Levante B, 1-1 en Elche, 2-0 ante el Villarreal B y el 1-1 en Manises con que cerró el año el equipo tarraconense.

La ilusión de la Copa 

Este año, después de muchas temporadas, el equipo del Tarragonès volvió a decir la suya en la Copa del Rey. En las últimas campañas la competición copera se convertía en un encuentro en que los granas tenían todas las de perder, quedando así apeados de en la primera eliminatoria que disputaban. Pero esta edición, la 2013/14 fue diferente, la suerte en la lotería de la tanda de penaltis estuvo de cara: en la primera ronda fue el Alcoyano quien visitó el feudo grana y se marchó eliminado a tierras alcoyanas (1-1 en la prórroga y 4-2 en la tanda de penaltis). Una semana más tarde, coincidiendo con la Diada de Catalunya, otro de los grandes de la Segunda B como el Albacete visitaba el Nou Estadi para ofrecer un partido con regusto a Segunda A. Como la anterior eliminatoria terminó con empate a uno, en este caso en el tiempo reglamentario, la prórroga fue inútil y los catalanes se impsuieron 4-1 desde los once metros.


El tercer y definitivo cruce antes de entrar en el cuadro final y enfrentarse a un rival de competición europea en dieciseisavos, la disputaron en El Plantío de Burgos, donde la pena máxima también tuvo un protagonismo importante, ya que el único gol del encuentro fue un penalti transformado por Marcos y que complementado a la gran actuación del portero Reina fue suficiente (0-1) para que los granas semanas más tarde, quedasen encuadrados con el Valencia CF. Con los ches en horas bajas, los tarraconenses no se dejaron intimidar, plantaron cara y llegaron a ser superiores a los valencianos durante prácticamente todo el partido pero les faltó acierto de cara a portería (0-0). El sistema de competición copera, con una eliminatoria de ida y de vuelta cuando los modestos se enfrentan a los grandes, evidentemente no favoreció a los tarraconenses, que pusieron en la cuerda floja a los ches pero cayeron por 1-0 gracias a un gol solitario de Paco Alcácer. 

El 2014 con mirada positiva

Raro sería el equipo, jugador o aficionado que comience -o al menos quiera- arrancar el nuevo año y con él la segunda ronda del campeonato liguero con optimismo y esperanzas de mejora, pero además, el equipo de Tarragona comienza a dar señales para que estos deseos que recorren la mente de los nastikeros se puedan cumplir. A la buena dinámica que lleva el conjunto desde la llegada de Vicente Moreno -ya hemos explicado que sigue invicto en lo que a competición liguera se refiere-, se le debe sumar el hecho de que el equipo grana acostumbra a hacer en los últimos años mejores segundas vueltas que no primeras. Ejemplo de ello son la de la temporada pasada cuando estos se quedaron a las puertas de los playoffs o las campañas 09/10 y 10/11 cuando consiguieron la permanencia en Segunda A en la penúltima jornada.

Además hay que recordar que el Club Gimnàstic de Tarragona cumplió 125 años de historia en el 2011, pero será en el 2014 cuando la sección de fútbol cumplirá 100 años -creada en el 1914-. Unos desde la distancia enganchados al transistor y otros presentes en el Camp d'Esports de Lleida, pensarán en la víspera del Día de Reyes, “¿qué mejor manera de celebrar el centenario que con un ascenso?”.

¿Qué expectativas tienes para el próximo año? Ya puedes votar en la nueva encuesta del Blog del Nàstic (lateral izquierdo de la pantalla). 

Fotografías: Gimnàstic de Tarragona. 

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